
Qué son los bioestimulantes agrícolas y cómo mejoran la respuesta fisiológica del cultivo
26 de agosto de 2026
Cómo hacer un plan de fertirrigación adaptado al cultivo
25 de septiembre de 2026Las micorrizas desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas agrícolas. Estos hongos beneficiosos establecen una relación simbiótica con las raíces de las plantas, favoreciendo la absorción de agua y nutrientes, mejorando el desarrollo radicular y contribuyendo al equilibrio biológico del suelo.
En un contexto en el que la eficiencia del uso de los recursos y la salud del suelo adquieren cada vez mayor importancia, las micorrizas se han convertido en un elemento de interés dentro de las estrategias de agricultura regenerativa y de manejo sostenible del cultivo.
Su integración no sustituye una correcta fertilización ni otras prácticas agronómicas, sino que forma parte de un enfoque global orientado a mantener un suelo biológicamente activo y capaz de responder mejor a las necesidades del cultivo.
¿Qué son las micorrizas?
Las micorrizas son asociaciones naturales entre determinados hongos del suelo y las raíces de las plantas. A través de esta simbiosis, ambos organismos obtienen beneficios mutuos.
La planta aporta a los hongos compuestos procedentes de la fotosíntesis, mientras que estos desarrollan una extensa red de hifas que explora un volumen de suelo mucho mayor que el alcanzado únicamente por las raíces.
Gracias a esta red, aumenta la capacidad de la planta para acceder a nutrientes y agua presentes en el suelo, especialmente aquellos cuya movilidad es limitada.
Las micorrizas están presentes de forma natural en la mayoría de los suelos agrícolas, aunque su abundancia y actividad pueden verse condicionadas por factores como:
- La estructura del suelo.
- El contenido en materia orgánica.
- Las labores agrícolas intensivas.
- La compactación.
- La disponibilidad de microorganismos beneficiosos.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) considera la biodiversidad del suelo un elemento esencial para mantener su fertilidad y productividad a largo plazo (https://www.fao.org/soils-portal).
¿Qué beneficios aportan las micorrizas en agricultura?
El interés por las micorrizas reside en su capacidad para contribuir al correcto funcionamiento fisiológico del cultivo y al mantenimiento de un suelo más activo desde el punto de vista biológico.
Entre sus principales aportaciones destacan:
Favorecen el desarrollo radicular
La red de hifas amplía la superficie efectiva de exploración del sistema radicular.
Esto facilita el acceso a zonas del suelo que las raíces por sí solas no alcanzarían con facilidad, favoreciendo una mayor eficiencia en la absorción de nutrientes.
Contribuyen a mejorar el aprovechamiento del agua
Durante periodos con menor disponibilidad hídrica, una mayor superficie de exploración puede favorecer un aprovechamiento más eficiente del agua disponible en el perfil del suelo.
Por este motivo, las micorrizas forman parte de muchas estrategias destinadas a mantener la actividad fisiológica del cultivo bajo condiciones de estrés.
Favorecen la disponibilidad de nutrientes
Las micorrizas participan especialmente en la movilización de nutrientes con baja movilidad en el suelo, como el fósforo, además de favorecer el aprovechamiento de determinados micronutrientes.
No sustituyen el abonado, pero pueden contribuir a optimizar la utilización de los nutrientes ya presentes en el suelo o aportados mediante la fertilización.
En este sentido, resulta recomendable combinar su manejo con una adecuada estrategia de nutrición vegetal como la descrita en nuestro artículo sobre bioestimulantes agrícolas y respuesta fisiológica del cultivo.
Micorrizas y agricultura regenerativa
La agricultura regenerativa busca mantener o recuperar la funcionalidad biológica del suelo mediante prácticas que favorezcan su estructura, biodiversidad y fertilidad a largo plazo.
Dentro de este enfoque, las micorrizas adquieren especial importancia porque forman parte de la microbiología beneficiosa responsable de numerosos procesos naturales.
Su presencia suele asociarse con estrategias como:
- Incremento del contenido de materia orgánica.
- Reducción de alteraciones intensivas del suelo.
- Mejora de la actividad microbiológica.
- Favorecimiento del desarrollo radicular.
- Gestión eficiente de la fertilización.
- Conservación de la estructura del suelo.
No se trata únicamente de incorporar microorganismos, sino de crear las condiciones adecuadas para que puedan desarrollarse y mantenerse activos.
La estrategia europea para la protección del suelo también sitúa la salud del suelo como uno de los pilares para una agricultura más eficiente y resiliente (https://environment.ec.europa.eu/topics/soil-and-land_en).
¿En qué cultivos resultan especialmente interesantes?
Las micorrizas pueden establecer relaciones simbióticas con la mayoría de cultivos agrícolas.
Su interés resulta especialmente relevante en:
- Frutales.
- Olivar.
- Viñedo.
- Cítricos.
- Hortícolas.
- Cultivos leñosos.
En explotaciones donde se busca mejorar progresivamente la salud del suelo, suelen integrarse dentro de programas de bioestimulación junto con productos destinados a favorecer la actividad microbiológica y el desarrollo radicular.
Factores que favorecen la actividad de las micorrizas
La presencia de micorrizas en el suelo no garantiza por sí sola una elevada actividad. Para que esta simbiosis se establezca y se mantenga en el tiempo es necesario que existan unas condiciones favorables desde el punto de vista físico, químico y biológico.
Entre los principales factores que influyen destacan:
Un suelo con buena estructura
Los suelos bien aireados y con una estructura estable facilitan el desarrollo tanto del sistema radicular como de la microbiología beneficiosa.
Por el contrario, la compactación limita el crecimiento de las raíces y reduce el espacio disponible para el desarrollo de las hifas.
Aporte de materia orgánica
La materia orgánica constituye uno de los pilares para mantener una elevada actividad biológica.
Además de mejorar las propiedades físicas del suelo, proporciona el entorno adecuado para el desarrollo de numerosos microorganismos beneficiosos.
Manejo adecuado de la fertilización
Un programa nutricional equilibrado contribuye a mantener la actividad fisiológica del cultivo y favorece unas condiciones más adecuadas para el funcionamiento del sistema radicular.
Por ello, la bioestimulación debe entenderse como un complemento dentro de una estrategia agronómica global, junto con un correcto plan de fertilización y fertirrigación.
Puedes ampliar esta información en nuestro artículo sobre cómo elaborar un plan de fertirrigación eficiente.
Micorrizas, bioestimulantes y fertilizantes: ¿qué diferencias existen?
Es habitual confundir estos conceptos, aunque cada uno cumple una función diferente dentro del manejo agronómico.
Las micorrizas son organismos vivos que establecen una relación simbiótica con las raíces.
Los bioestimulantes agrícolas son productos formulados para favorecer determinados procesos fisiológicos del cultivo, mejorar el aprovechamiento de nutrientes o contribuir a una mejor respuesta frente a situaciones de estrés.
Los fertilizantes, por su parte, tienen como finalidad aportar nutrientes esenciales para cubrir las necesidades nutricionales del cultivo.
Cuando se combinan correctamente, estas tres herramientas pueden formar parte de una estrategia orientada a optimizar el funcionamiento del suelo y el desarrollo vegetal.
¿Cuándo conviene integrar estrategias orientadas a la regeneración del suelo?
Cada explotación presenta unas condiciones diferentes, pero existen determinadas situaciones en las que este tipo de estrategias suelen adquirir mayor relevancia:
- Parcelas con bajo contenido de materia orgánica.
- Suelos con signos de degradación o compactación.
- Explotaciones sometidas a un uso intensivo durante varios años.
- Plantaciones jóvenes donde se busca favorecer un rápido desarrollo radicular.
- Programas de mejora progresiva de la fertilidad del suelo.
En estos casos, el objetivo no consiste únicamente en aportar nutrientes, sino en favorecer el equilibrio biológico del suelo y mejorar su funcionamiento a medio y largo plazo.
El papel de LUQSA en las estrategias de regeneración del suelo
Dentro de su línea de bioestimulación y mejora del suelo, LUQSA dispone de soluciones desarrolladas para contribuir a la actividad microbiológica, favorecer el desarrollo radicular y optimizar el aprovechamiento de los nutrientes dentro de una estrategia agronómica global.
Productos como LUQSAGRO, ORGANILUQ o MEJORADOR LUQSA forman parte de programas dirigidos a mantener un suelo biológicamente activo y favorecer unas condiciones adecuadas para el desarrollo del cultivo.
Su utilización debe integrarse siempre en un manejo adaptado a las características del suelo, el cultivo y los objetivos de cada explotación.
Preguntas frecuentes sobre las micorrizas en agricultura
¿Qué son las micorrizas?
Son asociaciones simbióticas entre determinados hongos del suelo y las raíces de las plantas, mediante las cuales ambos organismos obtienen beneficios mutuos.
¿Qué beneficios aportan las micorrizas?
Contribuyen al desarrollo radicular, favorecen el aprovechamiento del agua y de determinados nutrientes y ayudan a mantener un suelo biológicamente activo.
¿Las micorrizas sustituyen a los fertilizantes?
No. Forman parte de una estrategia agronómica complementaria. Los fertilizantes continúan siendo necesarios para aportar los nutrientes que requiere el cultivo.
¿En qué cultivos pueden utilizarse?
Son de interés en numerosos cultivos, especialmente en frutales, olivar, viñedo, cítricos y hortícolas.
¿Qué relación tienen con la agricultura regenerativa?
Las micorrizas forman parte de la microbiología beneficiosa del suelo y contribuyen a mantener su actividad biológica, uno de los principios fundamentales de la agricultura regenerativa.




