
Micorrizas en agricultura y su papel en la regeneración del suelo y el desarrollo radicular
18 de septiembre de 2026La fertirrigación permite incorporar los nutrientes al agua de riego y distribuirlos de forma fraccionada durante el ciclo del cultivo. Esta posibilidad facilita adaptar el aporte nutricional a las diferentes fases de desarrollo, pero para aprovecharla correctamente es necesario partir de un programa de fertilización bien planteado.
Un plan de fertirrigación no consiste simplemente en elegir un fertilizante y añadirlo al agua de riego. Debe tener en cuenta las características del cultivo, el suelo, la calidad del agua, el sistema de riego y las necesidades nutricionales de la planta.
También es importante diferenciar entre la necesidad de un nutriente y la cantidad de producto que debe aplicarse. El fertilizante es el medio para aportar determinados nutrientes, pero la dosis y el momento de aplicación deben responder a las condiciones concretas de cada explotación.
Por eso, una estrategia de fertirrigación profesional debería comenzar con información agronómica y terminar con un programa que pueda revisarse durante la campaña.
Qué es un plan de fertirrigación
Un plan de fertirrigación es una programación de las aportaciones de nutrientes que se realizan mediante el agua de riego a lo largo del ciclo del cultivo.
El programa establece, entre otros aspectos:
- Qué nutrientes necesita el cultivo.
- Qué cantidad debe aportarse.
- Qué parte de esas necesidades puede cubrir el suelo.
- Qué nutrientes aporta el agua de riego.
- En qué fases del cultivo se necesitan determinados aportes.
- Qué fertilizantes son adecuados para la aplicación mediante fertirrigación.
- Cómo distribuir las aplicaciones mediante el sistema de riego.
La principal ventaja de trabajar de esta manera es que la fertilización puede fraccionarse y ajustarse a las diferentes etapas del cultivo.
Esto es especialmente relevante en sistemas de riego localizado, donde el agua y los nutrientes pueden administrarse de forma más controlada.
En LUQSA, esta estrategia se integra dentro de una gama específica de fertilizantes y soluciones para la nutrición de los cultivos, con diferentes formulaciones destinadas a cubrir necesidades nutricionales concretas.
Qué necesitas saber antes de diseñar el plan
El primer paso para establecer una estrategia de fertirrigación no es elegir el producto. Es conocer las condiciones en las que se encuentra el cultivo.
Hay cuatro bloques de información especialmente importantes:
- El suelo.
- El agua de riego.
- El cultivo.
- El sistema de riego.
A partir de ellos se puede establecer una estrategia nutricional más ajustada.
Analizar el suelo
El análisis de suelo permite conocer determinadas características que influyen directamente en la disponibilidad de nutrientes.
Entre los parámetros que pueden resultar relevantes se encuentran:
- pH.
- Conductividad eléctrica.
- Materia orgánica.
- Fósforo.
- Potasio.
- Calcio.
- Magnesio.
- Micronutrientes cuando exista una razón agronómica para analizarlos.
- Textura y otras características físicas del suelo.
Estos datos ayudan a evitar que el programa de fertilización se base exclusivamente en estimaciones generales.
Por ejemplo, dos parcelas cultivadas con la misma especie pueden presentar necesidades diferentes si tienen distinta fertilidad, textura, contenido de materia orgánica o disponibilidad de determinados elementos.
Por eso, el análisis debe formar parte de la planificación y no considerarse únicamente una herramienta para diagnosticar problemas una vez que aparecen.
Analizar el agua de riego
El agua también debe incorporarse al cálculo.
Su composición puede aportar determinados nutrientes y presentar características que condicionen la estrategia de fertilización.
Entre los parámetros que pueden analizarse están:
- pH.
- Conductividad eléctrica.
- Bicarbonatos.
- Calcio.
- Magnesio.
- Sodio.
- Cloruros.
Además de su influencia sobre la nutrición, la calidad del agua debe considerarse al seleccionar y combinar fertilizantes.
En este sentido, la propia gama de líquidos complementarios de LUQSA contempla diferentes formulaciones de nitrógeno, fósforo, potasio, calcio y magnesio destinadas a cubrir distintas necesidades de nutrición vegetal. La empresa señala también que la dosis depende del tipo de aplicación, incluido el uso mediante fertirrigación, y que deben tenerse en cuenta las posibles incompatibilidades químicas entre componentes.
Definir el cultivo y su fase de desarrollo
Las necesidades nutricionales no permanecen constantes durante toda la campaña.
El cultivo atraviesa diferentes etapas y cada una puede presentar unas necesidades específicas.
Entre ellas podemos encontrar:
- Desarrollo vegetativo.
- Floración.
- Cuajado.
- Desarrollo del fruto.
- Maduración.
- Recolección.
- Postcosecha y recuperación, cuando corresponda.
Además, deben tenerse en cuenta factores como la variedad, la edad de la plantación, la producción prevista y las condiciones ambientales.
Por eso, un plan de fertirrigación para olivo no debería plantearse exactamente igual que uno destinado a tomate, melocotonero, cítricos o vid.
Cómo calcular las necesidades de nutrientes
Una vez recopilada la información de partida, hay que determinar las necesidades nutricionales del cultivo.
Aquí es donde conviene evitar uno de los errores más habituales: confundir necesidades de nutrientes con cantidad de fertilizante.
Si una explotación necesita una determinada cantidad de potasio, por ejemplo, habrá que seleccionar una fuente que permita aportar ese elemento de acuerdo con el programa previsto.
Lo mismo ocurre con nitrógeno, fósforo, calcio, magnesio o micronutrientes.
El cálculo debe considerar las diferentes fuentes de nutrientes disponibles y evitar aportes que no estén justificados por las necesidades del cultivo.
El papel del nitrógeno
El nitrógeno es uno de los nutrientes más importantes para el desarrollo vegetal, pero su aportación debe ajustarse a las necesidades del cultivo.
Un programa de fertirrigación no debería basarse en aumentar el nitrógeno de manera indiscriminada.
La estrategia debe considerar el desarrollo vegetativo, la producción prevista y el resto de nutrientes que participan en la nutrición de la planta.
El fraccionamiento mediante fertirrigación permite distribuir las aportaciones durante el ciclo en lugar de concentrarlas necesariamente en una única aplicación.
Fósforo y potasio
El fósforo y el potasio también desempeñan funciones diferentes dentro de la nutrición vegetal, por lo que su gestión debe formar parte de un programa equilibrado.
La estrategia dependerá del cultivo, el análisis de suelo, el agua de riego y la fase de desarrollo.
En cultivos en los que el potasio adquiere especial relevancia durante el desarrollo del fruto, por ejemplo, pueden existir soluciones específicamente formuladas para complementar el programa nutricional.
Es el caso de FERTILUQ K-20, que aporta un 20 % de óxido de potasio soluble en agua y cuya ficha de producto contempla su aplicación mediante fertirrigación a 15 L/ha, además de su utilización en diferentes cultivos como cítricos, frutales, olivos y hortícolas.
Otra opción de la gama es FERTILUQ K-30, formulado con un 30 % de óxido de potasio soluble en agua y cuya ficha contempla su utilización mediante fertirrigación como complemento al NPK adecuado para cada cultivo.
La elección entre estas u otras soluciones no debe hacerse únicamente por la riqueza del producto, sino en función de las necesidades nutricionales que previamente haya definido el programa.
Distribuir los nutrientes a lo largo del ciclo
Una de las principales posibilidades de la fertirrigación es fraccionar las aportaciones.
Esto permite diseñar un calendario nutricional que acompañe el desarrollo del cultivo.
En términos generales, el programa puede organizarse en función de las diferentes fases fenológicas.
Desarrollo vegetativo
Durante esta etapa, el programa debe cubrir las necesidades relacionadas con el crecimiento del cultivo sin generar aportes innecesarios.
La proporción entre nutrientes dependerá de la especie y de su estado.
Floración y cuajado
Con la llegada de la floración y el cuajado cambian las prioridades del cultivo.
La estrategia nutricional debe adaptarse a esta nueva fase y tener en cuenta las características específicas de cada especie.
En este punto, además, puede ser necesario complementar la estrategia de fertirrigación con otras herramientas nutricionales cuando exista una necesidad concreta, siempre diferenciando claramente la función de cada producto.
Desarrollo del fruto
En frutales, cítricos, vid y determinados cultivos hortícolas, el desarrollo del fruto representa una fase especialmente importante para la planificación nutricional.
En función del cultivo y de los análisis disponibles, el programa puede incorporar soluciones destinadas a cubrir determinadas necesidades.
Por ejemplo, FERTILUQ K-30 está orientado al aporte de potasio y su ficha contempla su utilización en hortícolas, frutales, cítricos, vid y olivo, además de su aplicación mediante fertirrigación.
Maduración
Durante la maduración tampoco debe aplicarse automáticamente el mismo programa utilizado durante las fases anteriores.
El calendario debe revisarse en función del cultivo, del estado de la planta y del objetivo productivo.
Aquí vuelve a ser fundamental diferenciar entre una recomendación general y un programa específico para una explotación concreta.
Qué fertilizantes utilizar en fertirrigación
La selección de los fertilizantes para fertirrigación debe realizarse después de establecer las necesidades nutricionales.
No todos los fertilizantes tienen las mismas características ni todos deben utilizarse de la misma manera.
Al seleccionar una solución deben valorarse aspectos como:
- composición;
- concentración de nutrientes;
- solubilidad;
- pH;
- calidad del agua;
- compatibilidad con otros productos;
- sistema de inyección;
- características de la instalación;
- indicaciones de la ficha y etiquetado.
La gama de líquidos complementarios de LUQSA incluye diferentes formulaciones que pueden combinarse para obtener distintas graduaciones NPK, aunque la propia empresa advierte de las incompatibilidades químicas que pueden existir entre determinados componentes.
Esto es importante porque compatibilidad química y necesidad agronómica son dos cuestiones diferentes.
Que dos productos puedan utilizarse dentro de un mismo programa no significa necesariamente que deban mezclarse en el mismo tanque.
Cómo evitar problemas de compatibilidad
La fertirrigación exige prestar atención a la preparación de las soluciones fertilizantes.
Las incompatibilidades pueden provocar precipitados, cristalizaciones u otros problemas que afecten al funcionamiento de la instalación.
Por eso, antes de combinar productos conviene consultar siempre las instrucciones específicas y, cuando proceda, realizar una prueba de compatibilidad.
La documentación de LUQSA incluye recomendaciones específicas para sus productos. Por ejemplo, KATES-LUQSA es una solución destinada a fertirrigación y aplicación foliar, pero su ficha indica expresamente que no debe mezclarse con fertilizantes ácidos o básicos.
Del mismo modo, las recomendaciones de FERTILUQ K-20 establecen condiciones concretas de compatibilidad que deben respetarse.
Por tanto, un plan de fertirrigación profesional no debería contemplar únicamente qué cantidad aplicar, sino también cómo preparar y distribuir correctamente las soluciones.
Cómo adaptar el plan de fertirrigación a cada cultivo
Una vez definidos los principios generales, la planificación debe adaptarse a cada cultivo.
No existe un calendario universal de fertirrigación que pueda trasladarse sin modificaciones de una explotación a otra.
Fertirrigación en olivo
El olivar es uno de los cultivos prioritarios para LUQSA y puede integrar la fertirrigación dentro de su estrategia de nutrición cuando las condiciones de la explotación lo permiten.
El programa debe considerar:
- edad de los árboles;
- marco de plantación;
- disponibilidad de agua;
- producción prevista;
- análisis de suelo;
- análisis del agua;
- estado nutricional;
- fase del ciclo.
También debe evitarse establecer una dosis anual aislada sin tener en cuenta cómo se distribuirán las aportaciones.
Dentro de la gama de LUQSA existen soluciones que contemplan expresamente el olivar. Por ejemplo, LUQSAGRO incluye aplicaciones mediante fertirrigación para olivar, además de hortícolas, cítricos, viña y frutales, con programas diferenciados según el cultivo.
Esto ilustra una cuestión importante: la fertirrigación debe adaptarse al cultivo y no al revés.
Fertirrigación en frutales
Manzano, peral, melocotonero, nectarina y cerezo se encuentran entre los cultivos prioritarios para LUQSA.
En frutales, la planificación nutricional debe acompañar el ciclo de desarrollo del árbol y del fruto.
La estrategia puede contemplar diferentes fases desde el desarrollo inicial hasta el crecimiento y maduración del fruto, teniendo en cuenta las necesidades concretas de cada especie y plantación.
También resulta especialmente importante controlar posibles desequilibrios nutricionales.
Cuando existe una carencia concreta, el tratamiento debe dirigirse a corregir esa situación en lugar de modificar indiscriminadamente todo el programa de fertilización.
Fertirrigación en hortícolas
Tomate, pimiento, pepino, melón, sandía y otros cultivos hortícolas pueden presentar ciclos relativamente rápidos y unas necesidades nutricionales que evolucionan con rapidez.
En estos cultivos, la programación del riego y la fertilización deben estar estrechamente coordinadas.
LUQSA dispone, por ejemplo, de KATES-LUQSA, una solución destinada a fertirrigación y aplicación foliar que contempla expresamente cultivos hortícolas, cítricos, olivos y frutales.
También LUQSAGRO contempla aplicaciones mediante fertirrigación en hortícolas de ciclo corto y largo, con pautas diferenciadas en función del tipo de cultivo.
Estas referencias no significan que un producto concreto deba incorporarse automáticamente a cualquier programa. La selección debe realizarse según las necesidades nutricionales y las indicaciones correspondientes.
El papel del riego dentro del programa nutricional
No puede existir un buen plan de fertirrigación sin una correcta gestión del riego.
El volumen de agua, la frecuencia, la duración de los riegos y la uniformidad de la instalación influyen directamente en la distribución de los nutrientes.
Por eso, antes de introducir fertilizantes en el sistema conviene comprobar:
- que los emisores funcionan correctamente;
- que no existen obstrucciones;
- que los filtros están en condiciones adecuadas;
- que la distribución del agua es uniforme;
- que el equipo de inyección funciona correctamente;
- que los tiempos de riego permiten distribuir la solución de forma adecuada.
El fertilizante no puede compensar un sistema de riego que distribuye el agua de forma irregular.
Cómo hacer un calendario de fertirrigación
Una forma práctica de organizar el programa es dividir la campaña en fases y asignar a cada una los objetivos nutricionales correspondientes.
Por ejemplo:
| Fase | Qué revisar | Decisión |
| Inicio del ciclo | Estado inicial y análisis | Definir necesidades |
| Desarrollo vegetativo | Crecimiento y estado nutricional | Ajustar aportes |
| Floración | Estado del cultivo | Revisar estrategia |
| Cuajado | Desarrollo reproductivo | Adaptar nutrientes |
| Desarrollo del fruto | Evolución del cultivo | Ajustar especialmente el aporte de nutrientes demandados |
| Maduración | Estado del fruto | Revisar calendario |
| Postcosecha | Estado nutricional | Valorar necesidades posteriores |
No se trata de convertir esta tabla en una receta universal.
El objetivo es disponer de una estructura de trabajo que permita tomar decisiones a partir de datos agronómicos.
Errores frecuentes en un plan de fertirrigación
Utilizar la misma dosis durante toda la campaña
Las necesidades del cultivo cambian. Mantener una dosis constante sin considerar las fases de desarrollo puede generar un programa poco ajustado.
No tener en cuenta el agua de riego
El agua forma parte del sistema nutricional y su composición puede modificar las necesidades de fertilización.
Elegir el producto antes de calcular las necesidades
Primero deben determinarse las necesidades nutricionales y después seleccionar el producto o combinación de productos que permita cubrirlas.
Mezclar fertilizantes sin comprobar su compatibilidad
La compatibilidad debe comprobarse antes de preparar las soluciones.
Las fichas de producto de LUQSA incluyen recomendaciones específicas que deben respetarse.
No revisar el programa
Las condiciones reales de una campaña pueden diferir de las previstas inicialmente.
El seguimiento permite realizar ajustes cuando sea necesario.
Confundir fertilización con bioestimulación
Los fertilizantes aportan nutrientes. Los bioestimulantes tienen una función diferente dentro de la estrategia agronómica.
Por eso, no conviene sustituir el cálculo de necesidades nutricionales por la incorporación indiscriminada de bioestimulantes.
Este enfoque también aparece en el contenido de LUQSA sobre bioestimulantes agrícolas y su papel en la respuesta fisiológica del cultivo, donde se diferencia la función de la fertilización de la bioestimulación.
Cómo mejorar la eficiencia de la fertirrigación
La eficiencia de un programa no significa simplemente utilizar menos fertilizante.
Significa conseguir que las aportaciones estén ajustadas a las necesidades del cultivo y a las condiciones de la explotación.
Para conseguirlo, conviene trabajar sobre cuatro elementos:
1. Diagnóstico
Analizar suelo y agua y conocer el estado del cultivo.
2. Planificación
Establecer las necesidades nutricionales y distribuirlas durante el ciclo.
3. Aplicación
Seleccionar productos adecuados y aplicarlos respetando sus condiciones de uso y compatibilidad.
4. Seguimiento
Comprobar la evolución del cultivo y modificar el programa cuando los datos disponibles indiquen que es necesario.
Este enfoque permite convertir la fertirrigación en una herramienta de gestión nutricional, en lugar de limitarla a una simple aplicación de fertilizante mediante el riego.
Qué soluciones de LUQSA pueden formar parte de un programa de fertirrigación
LUQSA dispone de diferentes productos que pueden utilizarse en estrategias de nutrición mediante fertirrigación, siempre de acuerdo con las condiciones de uso de cada formulación.
La gama de líquidos complementarios NPK de LUQSA permite trabajar con diferentes graduaciones de nitrógeno, fósforo y potasio, además de formulaciones que incorporan calcio o magnesio.
Para necesidades concretas de potasio, FERTILUQ K-20 y FERTILUQ K-30 contemplan la aplicación mediante fertirrigación en sus respectivas fichas.
Por su parte, KATES-LUQSA está formulado específicamente para fertirrigación y aplicación foliar y contempla su uso en hortícolas, cítricos, olivos y frutales.
Y LUQSAGRO dispone de pautas específicas de aplicación mediante fertirrigación para diferentes grupos de cultivos, entre ellos hortícolas, olivar, cítricos, viña y frutales.
La selección final debe realizarse siempre a partir del programa nutricional y de las indicaciones específicas de cada producto.
Un buen plan de fertirrigación debe poder revisarse
El programa inicial es un punto de partida, no necesariamente un documento invariable.
Durante la campaña pueden cambiar:
- las condiciones meteorológicas;
- el volumen de producción;
- el estado del cultivo;
- la disponibilidad de agua;
- los resultados de nuevos análisis;
- la evolución de determinados nutrientes.
Por eso, el seguimiento es una parte fundamental de la estrategia.
Observar el cultivo, controlar el riego y realizar los análisis necesarios permite detectar desviaciones y valorar si el programa necesita modificaciones.
En determinadas explotaciones también puede ser útil complementar los análisis de suelo y agua con análisis foliares para conocer con mayor precisión el estado nutricional.
Planificar la fertirrigación con criterios agronómicos
Diseñar un plan de fertirrigación consiste, en definitiva, en conectar cuatro elementos: las necesidades del cultivo, las características de la parcela, el sistema de riego y las fuentes de nutrientes disponibles.
No existe una fórmula universal válida para todas las explotaciones.
Un programa profesional debe partir de datos, establecer objetivos nutricionales, seleccionar los fertilizantes adecuados y distribuir las aportaciones de acuerdo con el desarrollo del cultivo.
Además, debe poder revisarse durante la campaña.
La gama de fertilizantes y correctores de LUQSA permite trabajar con diferentes estrategias de nutrición, mientras que las fichas de cada producto proporcionan las condiciones específicas de aplicación que deben tenerse en cuenta al diseñar el programa.
FAQ sobre el plan de fertirrigación
¿Qué es un plan de fertirrigación?
Es una planificación de las aportaciones de nutrientes que se realizan mediante el agua de riego durante el ciclo del cultivo, teniendo en cuenta las necesidades nutricionales, el suelo, el agua y el sistema de riego.
¿Cómo se hace un plan de fertirrigación?
Primero se analizan las características del suelo y del agua y se define el cultivo y su producción prevista. Después se calculan las necesidades nutricionales y se establece cómo distribuir los nutrientes durante las diferentes fases del ciclo mediante fertilizantes adecuados.
¿Es necesario analizar el agua de riego?
Sí, es una información muy útil para diseñar el programa. La composición del agua puede aportar determinados nutrientes y condicionar la estrategia de fertilización y la compatibilidad de los productos.
¿Se puede utilizar el mismo plan de fertirrigación para todos los cultivos?
No. Las necesidades nutricionales varían entre cultivos y también entre parcelas del mismo cultivo. El programa debe adaptarse al estado de la plantación, suelo, agua, sistema de riego y producción prevista.
¿Qué fertilizantes se utilizan en fertirrigación?
Se utilizan fertilizantes adecuados para su aplicación mediante el agua de riego y seleccionados en función de las necesidades nutricionales del cultivo. La solubilidad, composición y compatibilidad son algunos de los aspectos que deben valorarse.
¿Es mejor fraccionar las aplicaciones?
La fertirrigación permite fraccionar las aportaciones durante el ciclo, lo que facilita adaptar el suministro de nutrientes a las diferentes fases de desarrollo del cultivo. La frecuencia y cantidad deben establecerse según las condiciones concretas de cada explotación.
¿La fertirrigación se puede utilizar en olivo?
Sí. La fertirrigación puede formar parte de programas de nutrición del olivar cuando el sistema de cultivo y las condiciones de la explotación lo permiten. El programa debe adaptarse a la edad de los árboles, producción, suelo, agua y disponibilidad hídrica.
¿Qué hay que comprobar antes de mezclar fertilizantes?
Hay que consultar las indicaciones específicas de los productos y comprobar su compatibilidad. Algunas formulaciones no deben mezclarse entre sí debido al riesgo de incompatibilidades químicas o problemas de precipitación.




